martes, 2 de abril de 2019

Autismo

HOY, día 2 de abril es el Día Mundial del autismo, por lo que vamos a trabajar todo el Centro en una actividad que nos haga concienciarnos en este trastorno que algunos de nuestros/as compañeros/as padecen, y no por eso son diferentes, son diversos, al igual que todos/as, con unas características peculiares.

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Aprender a entender el mundo con etiquetas para poder quitárselas

 Miriam Reyes y Amélie Mariage son las fundadoras de Aprendices Visuales, una organización que empezó creando cuentos con pictogramas para enseñar habilidades sociales, emocionales y de autonomía a niños con autismo y que hoy desarrolla herramientas para promover una educación más visual e inclusiva para todo el mundo.

 En una realidad saturada de estímulos, comprender los gestos que resultan esenciales para los demás nos ayuda a compartir la infinidad de mundos que existen en un mismo mundo. Como sociedad, el reto ha sido -y sigue siendo- encontrar un camino común para comunicarnos que incluya a todos y todas, y no solo a la mayoría. Descifrar esa lista de símbolos que permiten entender, por ejemplo, que tu emoción y la mía, aun expresadas de una forma radicalmente opuesta, pueden transmitir lo mismo.

Pero, ¿cómo aprendemos a descifrar una emoción por primera vez?
Cuando todavía era muy pequeño, al primo de Miriam Reyes ya le habían diagnosticado autismo. El día de su tercer cumpleaños, Miriam le preparó la canción de cumpleaños feliz con pictogramas, una especie de etiquetado que consiste en añadir una imagen a cada palabra. “Llegué a su casa y se lo enseñé. José me quitó el papel y se fue corriendo a su madre a enseñarle la canción. Era su forma de decirnos que así era como él aprendía”, nos cuenta, emocionada, Miriam.

Todas las maneras de ordenar el mundo

Dicen las estadísticas que uno de cada 150 niños tiene una forma de ordenar la realidad similar –nunca idéntica– a la de José. En todo el mundo, 64 millones de niños viven con autismo. En 2014, las protestas de familiares y asociaciones de afectados en España motivaron el cambio de la definición que la RAE mantenía del término “autismo”. Consideraban que la referencia a una supuesta “incapacidad congénita de establecer contacto verbal y afectivo con las personas” se alejaba completamente de la realidad.






Amélie Mariage (izquierda) y Miriam Reyes, en una Escuela Visual. 
Amélie Mariage (izquierda) y Miriam Reyes, en una Escuela Visual.
La definición actual del autismo dirá que se trata de “un trastorno del neurodesarrollo que se caracteriza por dificultades en la comunicación social y una serie de intereses restringidos”. Para una madre o padre de un niño con autismo, esta definición incluye la infinita escala de matices de su experiencia propia. “Yo siempre explico que hay que aprender a ver al niño o a la niña, primero con una personalidad o una forma de ser como tenemos todos, y después está su autismo, que puede variar mucho”, explica Miriam. “Hay que ver mucho más allá de la etiqueta del autismo porque detrás hay un niño que es único”.
Para los menores con autismo, las palabras son solo una sucesión de letras alineadas que carecen de valor simbólico. Así, la palabra gato no simboliza al animal que dice miau, al que le gusta arañar y que, dicen, puede vivir siete vidas. La palabra gato, sin su valor simbólico, es solo una fila de consonante, vocal, consonante, vocal: g-a-t-o. De ahí que les resulte esencial una imagen que actúe como puente sobre el que cruzar desde la palabra hasta la idea que representa.
“Cuando llegó el diagnóstico de mi primo, los expertos nos dijeron que los niños con autismo son aprendices visuales: necesitan imágenes y pictogramas para aprender”, cuenta Miriam. “En ese momento yo estaba estudiando arquitectura y el pensamiento visual era algo que yo ejercitaba en mi día a día. Que él lo llevara de serie me pareció algo fascinante. Decidimos adaptar lo que él necesitaba para que aprendiera y evolucionara como el resto de los niños”.

Millones de familias unidas por la misma necesidad

Un tiempo después, Miriam dejó el prestigioso estudio de arquitectura suizo en el que trabajaba y se fue a Sevilla donde conoció a Amélie Mariage, cofundadora de Aprendices Visuales. Juntas crearon el cuento El calzoncillo de José, para ayudarle en ese momento vital que supone abandonar el pañal. Tras el éxito con José colgaron el cuento en Internet y... ¡pum!, empezó la aventura: “Enseguida nos escribieron de todos los rincones del mundo para darnos las gracias por haber compartido el cuento, ya que muchas familias apenas encontraban material adaptado a pictogramas para poder trabajar con sus hijos”.






Cuentos con pictogramas creados por Aprendices Visuales.
Cuentos con pictogramas creados por Aprendices Visuales.
Para Amélie, Miriam y su entorno aquello fue como abrir una caja de Pandora universal: “En ese momento nos dimos cuenta de la demanda social que existía. Pasamos de mirarnos a nosotros como familia, como núcleo independiente, y de tener la sensación de estar solos a… ¡guau!, hay un montón de familias allí afuera que tienen la misma necesidad que la nuestra”.
“Fuimos por asociaciones visitando familias para ver cuáles eran sus necesidades”. Y en esa búsqueda, en ese nuevo camino de pictogramas y baldosas amarillas, empezó Aprendices Visuales. “Pensamos: si nadie está haciendo cuentos con pictogramas no pasa nada, nos ponemos mano a la obra y lo hacemos nosotras”.
De las demandas que encontraron entre los niños y sus familias salieron dos colecciones de cuentos: la que llamaron Aprende, para niños más pequeñitos en un momento más inicial de aprendizaje de gestos clave, como las emociones o las habilidades sociales; y la colección Disfruta, más enfocada a la diversión y el entretenimiento, pero siempre con el apoyo visual de los pictogramas. Crearon todos los cuentos de forma digital con una licencia abierta, disponibles para todo el mundo en Internet. A día de hoy están traducidos a cinco idiomas, se han complementado con aplicaciones interactivas y sus materiales son utilizados por más de un millón de niños en todo el mundo.

La teoría de la rampa

Cuenta Miriam que otro de los momentos clave fue cuando empezaron a escribirles profesionales y familias de niños y niñas que no tenían autismo. “Nos dimos cuenta de que lo que servía para niños con autismo estaba sirviendo también para el conjunto”, explica.
Entonces Miriam despliega su maravillosa teoría de la rampa: “Yo siempre explico que las rampas de acceso al edificio se diseñaron originalmente para alguien con dificultad motora o silla de ruedas, pero al final, todos subimos por rampa y, muchas veces, subimos más rápido que por una escalera”. Y con esa idea, dieron el salto a la siguiente rama de su proyecto, las Escuelas Visuales: “Utilizamos todas las herramientas visuales para crear esas rampas, para que el niño que tenga una necesidad específica pueda subir y que el resto también pueda ir más rápido en el aprendizaje”.






El resultado del trabajo en una de las Escuelas Visuales que Amélie y Miriam visitan. 
El resultado del trabajo en una de las Escuelas Visuales que Amélie y Miriam visitan.
El año pasado estaban en un centro educativo y este año ya están en 10, donde acompañan al profesorado en el proceso hacia una educación más visual e inclusiva. “El 90% de los maestros que usan nuestras herramientas las utilizan como herramientas inclusivas, con todos los niños”. Además, a través de su plataforma online, más de 10.000 familias y profesionales ya han recibido formación en herramientas de educación visual.
El proyecto ha recibido multitud de premios y reconocimientos a nivel nacional e internacional, pero es evidente que para ellas lo mejor está en lo que no se ve. “Nosotras tenemos un salario emocional que no tiene precio”. Como aquella vez que el padre de Sergio, un niño con autismo, les contó que acababa de publicar su primer libro de relatos. “Nos dijo que el primer cuento que leyó fue nuestro Oledor explorador, que realmente le conectó con la lectura y de ahí a la escritura. Saber eso, que tu cuento ha puesto ese granito de arena así en la vida de un niño, es lo más emocionante”, explican.
Es importante aprender a llenar de etiquetas el mundo para aprender a ordenarlo y comprenderlo mejor, pero no habrá nunca una etiqueta que pueda abarcar el universo único del que está hecho cada niño.






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Contenido adaptado del vídeo de Miriam y Amélie

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1 de cada 150 niños es diagnosticado con autismo en el mundo. Amélie y Miriam fundaron Aprendices Visuales, una organización que diseña cuentos con pictogramas para facilitar su integración y aprendizaje. Han formado a 10.000 familias y un millón de niños usan sus cuentos en todo el mundo.

  


 

Trastorno específico del lenguaje TEL

El trastorno específico del lenguaje, TEL (Specific Language Impairment, SLI) es un trastorno que retrasa la adquisición del lenguaje en niños que no tienen pérdida de audición ni ninguna otra causa de retraso en su desarrollo. El trastorno específico del lenguaje también se conoce como trastorno del desarrollo del lenguaje, retraso en el lenguaje o disfasia de desarrollo. Es una de las discapacidades del aprendizaje más comunes durante la niñez, que afecta aproximadamente del 7 al 8 por ciento de los niños en el jardín de infancia. El impacto del TEL persiste en la edad adulta.

Causas

Para la mayoría de los bebés y niños, el lenguaje se desarrolla de manera natural comenzando en el nacimiento. Para desarrollar el lenguaje, un niño debe ser capaz de oír, ver, entender y recordar. Los niños también deben tener la capacidad física para formar el discurso.
Hasta 1 de cada 20 niños tiene síntomas de un trastorno del lenguaje. Cuando la causa se desconoce, se denomina trastorno del desarrollo del lenguaje.
Los problemas con las habilidades lingüísticas receptivas comienzan generalmente antes de los 4 años de edad. Algunos trastornos del lenguaje mixtos son ocasionados por una lesión cerebral. Estas afecciones algunas veces se diagnostican de manera errónea como trastornos del desarrollo.
Los trastornos del lenguaje pueden ocurrir en niños con otros problemas del desarrollo, trastornos del espectro autista, pérdida de la audición y dificultades de aprendizaje. Un trastorno del lenguaje también puede ser causado por daño al sistema nervioso central, el cual se denomina afasia.
Los trastornos del lenguaje en raras ocasiones son causados por falta de inteligencia.
Los trastornos del lenguaje son diferentes al retraso en el lenguaje. Con este último, el niño desarrolla el habla y el lenguaje de la misma manera que otros niños, pero posteriormente. En los trastornos del lenguaje, el habla y el lenguaje no se desarrollan normalmente. El niño puede tener algunas habilidades del lenguaje, pero no otras. O la manera como estas habilidades se desarrollan será diferente de lo usual.

Tipos

  1. Trastornos primarios: cuando la grave alteración del lenguaje o presencia de retraso en el lenguaje no puede ser explicada por otra patología más grave como por ejemplo: sordera, discapacidad intelectual.
  • Trastorno específico del lenguaje (TEL)
  • Disfasia
  • Retrasos del lenguaje
  1. Trastornos secundarios: cuando forman parte de otra patología o cuadro de base, siendo las alteraciones lingüísticas uno de los síntomas del mismo, como por ejemplo, hipoacusias, autismo, parálisis cerebral, y otros.
  • Hipoacusia
  • Retraso mental
  • Alteraciones neurológicas (PCI y otras encefalopatías)
  • Disartria del desarrollo
  • Alteraciones psiquiátricas
  • TEA
  1. Trastornos ya adquiridos
  • Afasia infantil
  • Afasia del adulto
  • Asociados a síndromes psiquiátricos (Esquizoafasia)
  • Asociados a deterioro neuropsicológico (Demencias)

Síntomas

Un niño con trastorno del lenguaje puede tener uno o dos de los síntomas de la lista de abajo o muchos de los síntomas. Pueden ir de leves a graves.
Los niños con un trastorno del lenguaje receptivo tienen dificultad para entender el lenguaje. Ellos pueden tener:
  • Dificultad para entender lo que otras personas han dicho
  • Problemas para seguir instrucciones que se les dicen
  • Problemas para organizar sus pensamientos
Los niños con un trastorno del lenguaje expresivo tienen problemas con el uso del lenguaje para expresar lo que están pensando o necesitan. Estos niños pueden:
  • Tener dificultad para juntar las palabras en oraciones o sus oraciones pueden ser simples y cortas y el orden de las palabras puede estar errado
  • Tener dificultad para encontrar las palabras correctas al hablar y con frecuencia usar muletillas como “um”
  • Tener un vocabulario que está por debajo del nivel de otros niños de la misma edad
  • Dejar palabras por fuera de las oraciones al hablar
  • Usar ciertas frases una y otra vez, y repetir (eco) partes o todas las preguntas
  • Emplear tiempos (pasado, presente, futuro) inadecuadamente
Debido a sus problemas del lenguaje, estos niños pueden tener dificultad en ambientes sociales. A veces, los trastornos del lenguaje pueden ser parte de la causa de problemas conductuales serios.